La siguiente caracterización regional aporta al trabajo de la Comisión de la Verdad en materia de naturaleza y paz. Lo anterior, con el fin de visualizar las relaciones que se han generado entre conflicto armado y naturaleza desde una perspectiva territorial, para fomentar mecanismos de participación y democracia por la convivencia y la no repetición.

Este ejercicio consta de tres partes: i) dos líneas de tiempo (Economía-Naturaleza y Conflicto), ii) patrones sobre la naturaleza como centro del conflicto armado a través de voces territoriales del Urabá Antioqueño, y iii) una reflexión para la no repetición. 

La recolección de información se realizó por medio de diferentes fuentes primarias y secundarias.

Consulte aquí:

Línea de Tiempo
Economía y Naturaleza

Línea de Tiempo
Conflicto

Patrones y voces de la naturaleza como centro
del conflicto armado en Urabá

Deforestación

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia a la deforestación como centro del conflicto armado

Deterioro de los ecosistemas

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia al deterioro de los ecosistemas como centro del conflicto armado

Cambio en el uso del suelo

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia ​al cambio en el uso del suelo como centro del conflicto armado

Aumento de la demanda de servicios ecosistémicos

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia al aumento de la demanda de servicios ecosistémicos como centro del conflicto armado​

Desconocimiento del capital natural del territorio

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia al desconocimiento del capital natural del territorio como centro del conflicto armado​

Contaminación de las fuentes hídricas

La recopilación de los siguientes fragmentos hacen referencia a la contaminación de las fuentes hídricas como centro del conflicto armado​

Reflexiones para la no repetición

1 1 La región del Urabá Antioqueño enfrenta hoy un gran reto para la no repetición. La coexistencia entre los recursos naturales y la violencia vivida a lo largo de los años, son un llamado para fomentar estrategias capaces de reparar los ecosistemas de la región y sus sociedades. Para esto, se debe entender el panorama ambiental actual y de ahí proponer nuevas posibilidades para construir un territorio en paz compatible con el clima.

El Plan Clima y Paz 2040 del Urabá Antioqueño, Nutibara propone la articulación entre varios actores públicos, privados y de la sociedad civil para evitar nuevas conflictividades económicas, sociales y ambientales, aprovechando el nuevo contexto local, nacional e internacional, producto de la firma del Acuerdo de Paz con las FARC, para impulsar un desarrollo sostenible, resiliente al clima e incluyente.
1 2 Desde que surgieron las primeras movilizaciones poblacionales en el Urabá, la madera ha sido una economía dinámica que se ha movida tanto legal como ilegalmente. Asimismo, la propagación de los cultivos ilícitos, la sobreutilización de los suelos para la ganadería extensiva y el desarrollo monocultivos, han sido promotores de la deforestación en el territorio.

Los municipios de Turbo, Apartadó, Chigorodó y Carepa durante el periodo comprendido entre 2000 y 2014, reportaron un área de bosque de 105.252 Ha que disminuyó a 77.430 Ha en el 2014, lo que equivale a una tasa de deforestación anual de 10.43. Esto indica que la región tiene una alta sensibilidad de la vegetación remanente y de los servicios que provee a eventos extremos como sequías y otros procesos relacionados con el cambio climático.
1 3 La deforestación siempre ha sido una constante de gran preocupación en el territorio. Sin embargo, luego de la desmovilización de las FARC esta preocupación ha incrementado considerando que las zonas que permanecieron protegidas por el difícil acceso ocasionado por la presencia del actor armado, hoy se pueden transitar libremente. Esto, ha incrementado focos de deforestación en el territorio que antes no existían.

La tala indiscriminada de árboles es una de las principales causantes de emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación ha acelerado el debilitamiento de la región, puesto que los bosques son claves para evitar la erosión de los suelos, regular el ciclo hídrico, proteger las fuentes hídricas, capturar CO2 y permitir la subsistencia de muchas comunidades. (Grupo E3, 2017)
1 4 El recurso hídrico, también se ha visto afectado considerablemente. En los humedales ha habido una gran pérdida de especies y su degradación ha ocasionado pérdida en calidad y cantidad del agua. El estado actual de los manglares del Urabá también es preocupante, ya que la disminución de las coberturas y las altas tasas de sedimentación son una gran amenaza para la especie (CORPOURABA, 2016). (Grupo E3, 2017)

El mapa del Índice de Uso del Agua (IUA), indica que los municipios de Turbo, Carepa, Chigorodo y Apartado reportan a 2018 un IUA alto (40,6) en el sector oriental que cubre la Sub-zona Hidrográfica del Rio Mulatos y otros directos al Caribe, indicando que la presión de la demanda es alta con respecto a la oferta disponible. En el resto de las Sub-zonas Hidrográficas que corresponden a los Río León y Directos Bajo Atrato entre río Sucio y desembocadura al mar Caribe presentan un IUA Bajo (8,3), el cual indica una demanda baja con respecto a la oferta disponible.
1 5 Este indicador permite evidenciar de manera directa la relación entre la extracción de agua respecto de su disponibilidad, indicando la presión ejercida por el uso humano del agua sobre los recursos hídricos. Esto, lleva a reflexionar sobre la demanda de agua de las diversas economías del territorio y a pensar en nuevas estrategias para la reducción de la demanda que se requiere para el desarrollo de las economías del territorio.

Por su lado, en el mapa del Índice de Vulnerabilidad Hídrica (IVH), el 35.31% (161.807 Ha) del territorio presenta un alto IVH, es decir que la región tiene una fragilidad alta en el sistema hídrico para mantener la oferta del abastecimiento de agua suficiente, ante periodos largos de estiaje o eventos como el Fenómeno El Niño, lo que podría generar riesgos de desabastecimiento. Para los municipios de Turbo, Carepa, Chigorodó y Apartadó, el Estudio Nacional del Agua 2018 reporta un IVH alto en la Subzona Hidrográfica del Río Mulato y otros directos al Caribe. En el resto de las Subzonas Hidrográficas, que corresponden a los Río León y Directos Bajo Atrato entre río Sucio y desembocadura al mar Caribe, se presenta un IVH Bajo.
1 6 Bajo este contexto, comprender los desafíos que enfrenta el territorio como consecuencia de los efectos del cambio climático y las afectaciones al medio ambiente, se hace fundamental para identificar oportunidades para la no repetición. En este sentido, se debe fomentar un territorio que impulse economías sostenibles, genere oportunidades para sus habitantes, e igualmente fortalezca la diversidad de las estructuras de gobernanza y el tejido social en pro del mejoramiento de la calidad de vida. Partiendo desde un modelo de desarrollo territorial que una las dimensiones de cambio climático, desarrollo y construcción de paz, se está fomentando una acción a futuro a partir del aprendizaje del pasado.

Solo a través del reconocimiento del pasado donde las tendencias de degradación ambiental y sobreexplotación de los recursos naturales fueron un motor fundamental para el desarrollo del conflicto, se puede pensar en una paz estable duradera, producto de una nueva relación con el medio ambiente para evitar el resurgimiento de nuevos conflictos.
1 7 Para esto, se hace necesario sumar acciones encaminadas a un desarrollo sostenible de largo plazo, que genere nuevas oportunidades económicas capaces de regenerar los ecosistemas y sus sociedades a través de nuevas opciones productivas. En este sentido, los diferentes actores públicos, privados y de la sociedad civil del Urabá Antioqueño tiene la responsabilidad actuar ante el cambio climático para fomentar la no repetición del conflicto armado.

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